La Leyendas de Nissan: YUTAKA KATAYAMA

Un Visionario  muy Determinado

Con su pasión por los caballos, Mr. K., como lo llamaban, apostó por mantener un estilo simple y accesible. Fue el padre de la línea Z de Nissan, creó el primer Salón del Automóvil de Japón y evidenció la importancia de la red de distribuidores.

Tenía una sonrisa radiante y un equilibrio encantador. Siempre con una carcajada a flor de piel, relataba episodios de su larga e ilustre vida, haciendo que sus interlocutores olvidaran que estaban frente a un personaje histórico. Esa frescura que caracterizaba a Yutaka Katayama lo hizo merecedor de su apodo “Mr. K.”, que lo acompañó hasta su muerte en 2015 a los 105 años.

Desde que comenzó a trabajar para Nissan en 1935, buscó permanentemente la relación ideal entre humanos y automóviles, asociándola con su propia aproximación a los caballos desde que era un niño. Cuando Katayama pensaba en “algo para montar” no imaginaba un vehículo, sino un caballo.

“Los caballos no solo han brindado placer, también les debemos todo lo que nos han ayudado en el transcurso de 5 mil años. Los automóviles se idearon como su reemplazo potencial, pero solo han pasado 100 años desde que se comercializan y desafortunadamente aún no hemos tenido éxito en la producción de autos que puedan reemplazar completamente a los equinos”, exclamó Katayama.

Su insistencia en mantenerlo simple

Ahondando en su pensamiento y en la relación entre las personas y los caballos, Katayama sostuvo que “después de todo, los equinos deben ser controlados por humanos. El jinete necesita sacar lo mejor del animal y compensar sus debilidades. Los vehículos son iguales, se convierten en buenos autos si los conductores los manejan bien. Como resultado, un conductor puede experimentar una sensación de júbilo más allá de toda razón al conducir un automóvil, algo que solo puede sentir si él y el auto se vuelven uno”.

“La gente ahora está hablando de nuevas características para los automóviles, como los sistemas y dispositivos automáticos para evitar colisiones o para despertar a los conductores somnolientos. Es posible que un caballo no despierte al jinete, pero se detendrá si se acerca al peligro”, afirmaba”.

Reflexiones como éstas, finalmente dieron lugar al nacimiento de la línea Z de Nissan. “Era un vehículo deportivo con un cuerpo elegante, con una nariz larga y una plataforma corta, diseñado para que pudiera construirse utilizando algunas de las partes y componentes que ya se usaban en nuestros otros automóviles de producción. Cualquiera podría manejarlo con facilidad y eso le daría al conductor esa increíble sensación de júbilo que se produce cuando el vehículo y el piloto son uno. Afortunadamente, se convirtió en un gran éxito y pronto producíamos 4.000 unidades al mes”, recordaba Mr. K.

Creía que un auto deportivo no tiene que ser lujoso, sino asequible para que cualquiera pueda tener uno. “Debe ser fácil de mantener y poder disfrutarlo sin tener que gastar demasiado Después de todo, lo único que necesitas para montar a caballo es una silla de montar”, decía.

Un Innovador por excelencia

Katayama se hizo conocido por sus ideas innovadoras en cuanto se unió a Nissan como responsable de la publicidad de la marca. Una de sus grandes ideas fue presentar a la popular actriz Takiko Mizunoe junto a 10 Datsun en el escenario de Shochiku Girls Revue Company, un importante show artístico en 1935.

Otra de sus innovaciones fue concebir y promover el primer Salón del Automóvil de Japón –hoy, Salón del Automóvil de Tokio-, que se realizó en 1954 con la participación de todos los fabricantes japoneses y ayudó a impulsar el rápido avance de la motorización en el país.

También fue su idea en 1958, inscribir dos Datsun en el Mobilgas Trial Round Australia, una de las carreras más extenuantes del mundo, que recorre en 19 días, 16.000 km. de carreteras sin pavimentar en el duro interior de Australia. El objetivo era probar su rendimiento previo a la exportación a gran escala. Contra todo pronóstico, el Datsun ganó y en todo el mundo se conoció de inmediato este increíble logro.

Agradecido por la amistad

Impulsado por su éxito en el rally australiano, Nissan lanzó exportaciones a gran escala de automóviles Datsun y, en 1960 envió a Katayama a Los Ángeles, que era la primera línea del mercado internacional.

“Más que a promover el rendimiento y la resistencia de nuestros productos, fui a EE. UU. para construir una red de distribuidores donde los mecánicos de Datsun siempre estuvieran de servicio y los repuestos siempre estuvieran lo suficientemente disponibles”, solía recordar.

Katayama pidió a los distribuidores almacenar repuestos para estar listos ante cualquier problema y éstos trabajaron duro para cumplir. Este trabajo preliminar fue recompensado en gran medida en 1967 cuando la compañía presentó el Datsun Bluebird 510 y luego, cuando se lanzó el 240 Z en EE. UU., cuando una multitud de personas luchaba por comprar un Datsun.

“Nuestros amigos distribuidores, con quienes habíamos compartido los tiempos difíciles, pudieron convertirse en personas de negocios exitosas con trajes elegantes. Todos estaban muy agradecidos de Nissan por ayudarlos a lograr tal éxito. Los amigos son bendiciones”, decía.

De esta manera, Yutaka Katayama sentó las bases del crecimiento explosivo de Nissan en EE.UU. Con su manera directa, su firme creencia, su intenso trabajo y compromiso con la industria, se ganó el respeto y la admiración de la comunidad automotriz en ese país. El ejecutivo fue incluido en el Salón de la Fama del Automóvil en Dearborn, Michigan, en 1998.

 

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